Smart City dinamizado con la 5G y la Internet de las Cosas

Barcelona en el ranking global

Por: Jesús Miguel Castañeda Mayuri

El término Smart City se refiere a una ciudad que, a partir del pilar de la sostenibilidad y el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación, puede responder a las necesidades de los ciudadanos en aspectos económicos, operativos, ambientales y sociales. Una Ciudad Inteligente, -a partir de las nuevas tecnologías- implementa servicios públicos de alta calidad, impulsa la innovación, alienta la formación y la participación social.

Las inversiones en una educación de calidad, nuevas infraestructuras energéticas enfocadas en el cuidado del medio ambiente, el desarrollo de tecnologías e infraestructuras para la comunicación y el transporte son característicos de lo que es una Smart City. En estas ciudades se incide mucho en el enfoque del bienestar y la mejora de calidad de vida de la sociedad; así como la protección por el medioambiente. Eso es lo que diferencia a estos ecosistemas de ciudades donde la población sufre de polución, poco acceso a las nuevas tecnologías, una educación precaria y un sistema de transporte caótico.

Dentro de todo aquello que comprende una “ciudad inteligente”, surge el 5G como una necesidad de infraestructura técnica fundamental. Esta nueva generación tecnológica en el ámbito de las telecomunicaciones permite llegar a una de las metas más importantes de una smart city: tener una ciudad conectada, totalmente, todo el tiempo. En una ciudad con infraestructura 5G, una red podría ser capaz de recibir los datos de cámaras, vehículos, sensores y objetos, de manera continua y con alta efectividad en el transporte de los datos. La Internet de las Cosas se hace posible, con mayor rapidez y eficiencia, a través de ello. El mundo físico, a través de los sensores, se interrelacionaría con el mundo de la nube. En eso estamos

Un ejemplo del uso de los sensores se podría encontrar en la identificación de zonas menos seguras que otras para mejorar la presencia policial, con mayor oportunidad; o en la programación efectiva de sistemas de salud pública que mejoren el bienestar de las personas. Otro ejemplo puede verse en el aparcamiento: el pago o el uso del aparcamiento puede ser asistido por sensores que tengan información actualizada del estado del parque para el ciudadano. El acceso a internet en la ciudad, asimismo, podría tener un mejor rendimiento: el 5G es capaz de proporcionar una banda ancha móvil en circunstancias en donde hay mucha gente aglomerada que requiere conexión al mismo tiempo. No tendríamos la lentitud que se tiene hoy. Claro está, un asunto clave aun, es la seguridad que se exige hoy durante estos procesos.

En este contexto, emerge Barcelona como un ejemplo global en Smart City. Es una de las ciudades inteligentes más importantes, junto a Nueva York, Londres y Singapur, según un informe de Phillips Lighting. La ciudad cuenta con wifi en todas sus avenidas y calles y algunas poblaciones más alejadas. Centenares de kilómetros de fibra óptica conectan a todos sus habitantes; es posible conectarse en buses, algunas paradas de metro, parques, plazas y bibliotecas. Asimismo, debido a que Barcelona es una de las ciudades con mayor uso de smartphones, el ayuntamiento ha creado apps que faciliten el día a día de sus ciudadanos. Entre ellas podemos encontrar: Apparkb, que les informa a las personas de zonas para aparcar; puntos de Interés de la ciudad, que muestra los servicios cercanos. La aplicación de La Mercè, que brinda información específica sobre el festival, es otra app interesante. Otro factor es la innovación en la Internet de las Cosas. Barcelona ha implementado, este año, la tecnología 5G. Desde sensores para controlar el parqueo de auto hasta sensores de iluminación pública. Por ejemplo, los sensores de iluminación detectan cuándo hay personas caminando para programar la intensidad de la luz; así ahorras en un 30% la electricidad.  Por otro lado, en los últimos años se ha hecho uso de nuevas tecnologías para mejorar el transporte, la gestión de residuos y el consumo de energía y agua.

Es importante mencionar que la capital catalana es la provincia con mayor concentración de empresas del sector Smart. Según información de Acció, alrededor del 80% de las empresas creadas, los últimos 3 años, son del sector smart. Asimismo, la facturación de éstas, representa el 3% del PBI Catalán. Estas empresas -un 82% de ellas son PYMES- prestan servicios, principalmente, en sectores como la movilidad, la iluminación, servicios de salud y la gestión de residuos.

Un caso de iniciativa privada que ha resaltado es el de Urbiotica, fundada en Barcelona el año 2008. La empresa, que se dedica en soluciones para ciudades inteligentes, cerró un acuerdo para introducir un sistema inteligente de gestión de aparcamientos de 1500 plazas en Canadá. El funcionamiento es conocido: se monitorea los aparcamientos a través de sensores, que luego derivan los datos a una aplicación. A través de esta app, el servicio guía a las personas hacía plazas de estacionamiento libres; se agiliza el proceso de búsqueda de parqueo y búsqueda de aparcamiento.  Urbiotica contó con el apoyo de ACCIÓ, la agencia de la Generalitat de Cataluña para la competitividad.

El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, informa en su página web sobre sus iniciativas relacionadas al concepto de “ciudad inteligente”. Dos de ellas llaman la atención.

La primera es el programa Improving Quality of Life for Elderly throught Technology  (“Mejorando la calidad de vida para los mayores a través de la tecnología). Esta iniciativa pretende, a partir de la plataforma europea 5G FLAME, hacer en la manzana del Poblenou una zona de pruebas en la que pequeñas y medianas empresas podrán hacer propuestas que hagan uso de la tecnología para resolver los problemas de las condiciones de vida de las personas mayores: las actividades diaria – alimentación, higiene, movimiento dentro del hogar-; las actividades instrumentales de la vida diaria – transporte, comunicaciones, control de la salud, gestión monetaria-; y los problemas de seguridad dentro y fuera de casa. A las propuestas se le facilitará, gracias a la plataforma 5G FLAME, el despliegue y la evaluación de servicios multimedia.

La segunda iniciativa, basada en uno de los pilares de la smart city -el relacionamiento entre los ciudadanos- es la creación de una moneda propia de la ciudad: Rec. Esta moneda no sustituye a la moneda nacional, sino que es una forma complementaria de pago. Por ahora, sólo se ha implementado la REC (Recurso Económico Ciudadano) en diez barrios del eje Besòs. El objetivo de esta moneda local es, según el anuncio del Ayuntamiento de Barcelona: “crear un sistema de intercambio ciudadano complementario y paritario al euro, fortaleciendo las redes asociativas. Pagar en un comercio, cobrar a un cliente, enviar dinero a otra persona o bien controlar todos los movimientos, son algunas de las cosas que ya se pueden hacer con los recs.”

Sin duda que no existe vuelta atrás en estos procesos que vienen dinamizando todo lo que existe en ciudades como la nuestra. La internet de las Cosas y la 5G han venido a ser parte de las Smart Cities y el mundo entero sigue viendo a Barcelona como su ejemplo a seguir.

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