TEAMLABS/: entre la innovación, el liderazgo y el emprendimiento

Sustainability entrevistó a Berta Lázaro, socia fundadora de TEAMLABS/, laboratorio de innovación y emprendimiento quienes, además, imparten el primer grado de emprendimiento con valor oficial en España

¿Cuéntanos un poco la historia de tu emprendimiento? ¿Cómo es que llegaron hasta acá? 

La historia cronológica de TeamLabs se basa en un modelo finlandés que lleva 25 años en la Universidad Pública de Finlandia. Es una metodología que se centra en el aprendizaje en equipo. Después, la Universidad de Mondragón, que es nuestro partner en el grado universitario que gestionamos, hizo una memoria académica que fue el primer grado oficial de emprendimiento de España. Entonces, el grado LEIN(Liderazgo, Emprendimiento e Innovación) es el primero grado en emprendimiento de España. Son 4 años dentro de la Facultad de Empresariales para montar tu empresa.

¿Entonces, Mondragón trae el modelo a España? 

Sí, de alguna manera coge la metodología de Finlandia y la transcribe dentro de un grado universitario que aprueba el Ministerio de Educación Español.

¿Hace cuánto tiempo que hicieron eso?

 Fue hace 10 años. Y nosotros como TeamLabs nacimos hace 7 años en Madrid. Éramos 4 emprendedores que nos conocíamos de diversas cosas. Viendo lo que se hizo en la Universidad de Mondragón, lo que hicimos fue hablar con la universidad para sacar el grado fuera de ella. Empezamos con la idea de diseñar laboratorios de aprendizaje, o sea, espacios híbridos, dotaciones socioculturales educativas que tuvieran un rol dentro del tejido urbano para la sociedad. En el centro de esos ecosistemas de aprendizaje, la pregunta era: ¿qué forma debería tener la nueva universidad? Si queríamos aprender de otra manera, ¿qué forma cogería? Y, bueno, ha cogido esta forma en Madrid y en Barcelona, y en el centro está el grado universitario.

 

Berta Lázaro

¿TeamLabs entra con el grado pero, además tiene otros servicios y productos?

Somos, en esencia, una empresa de 

innovación, una empresa que aprende. Tenemos la filosofía de que aprender es innovar, eso es lo que nos obsesiona, el aprendizaje está siempre en el centro. Nacimos para borrar la frontera entre la empresa y la universidad. Creemos en el “Life Long Learning”, la capacidad y curiosidad para aprender durante toda la vida. Las empresas necesitan aprender más para hacer mejor. Desaprender constantemente. Las universidades necesitan hacer más para aprender más. Ese fue nuestro motor para llegar hasta aquí: el rol que teníamos que jugar era ese espacio híbrido. Nos cuesta mucho definirnos a veces. Supono que es como la primera persona que se inventó el gimnasio; pues probablemente nadie sabía lo que era un gimnasio todavía. Nosotros creemos que el laboratorio de aprendizaje será una dotación distinta. Ahora mismo no somos una universidad, pero tenemos un grado universitario; no somos una aceleradora, pero aceleramos proyecto; no somos una incubadora, pero incubamos empresas; y no somos un co-working, pero somos un espacio profesional de trabajo. Entonces, somos un laboratorio de aprendizaje. ¿Qué quiere decir eso? Lo que construimos todos los días: somos un espacio donde generamos unos programas de aprendizaje. Las personas son los protagonistas de las decisiones entorno a su aprendizaje. Siempre que entran en el espacio están asociados a una programación del laboratorio (de 4 años, 1 año, 2 días, 2 horas). Toda la programación tiene la filosofía de aprender en equipo haciendo y, con una serie de metodologías, generar las mentalidades que, creemos, son las mentalidades del S.XXI.

 

¿Este espacio sui generis de impartir un grado y tener además un espacio de incubación, aceleramiento y servicios se retroalimenta? ¿Ayuda a ambos ese esquema formativo?

Bueno, ese es el diseño. El diseño del laboratorio es que sucedan muchas cosas y que haya muchos tipos de equipos. Una de nuestras obsesiones desde el primer momento fue montar el laboratorio de “Canas y Ganas”. El laboratorio de la gente con más canas y más experiencia, y la gente con más ganas y menos experiencia. Creemos que esa combinación de experiencia y desconocimiento es una combinación perfecta para abordar determinados problemas que nadie sabe cómo abordar. Realmente nos estamos enfrentando a una situación de desconocimiento absoluto sobre lo que va a pasar y nosotros nos lo creemos. Pensamos que, con mucha humildad, tenemos fórmulas y metodologías para enfrentarnos al desconocimiento de una manera atrevida. Y creemos que la fórmula de los equipos humanos variados, diversos, con una serie de prácticas de aprender haciendo y obsesionarse con seguir aprendiendo con las propuestas constantes hacia la sociedad son una forma atajar ese desconocimiento.

¿En todos estos años de impartir el grado, cuál es tu balance?

Hace tres años, cuando graduamos a la primera promoción en Madrid, hicieron un discurso donde los egresados decían: “nos sentimos libres y nos sentimos capaces”. No se puede decir de otra manera. Creo que sentirte libre para coger las riendas de tu vida y sentirte capaz de abordar cualquier reto es uno de los mayores logros que generamos con TEAMLABS/. Esa generación fue el primer ejemplo. Ahora lo hemos modelizado para llevarlo a más personas en 

más lugares. Respecto a nuestros éxitos, tenemos indicadores. Por ejemplo, tenemos un proyecto de bioagricultura NOSTOC que empezó dentro del grado vendiendo cajas para el compostaje, y que ya es un referente en  fertilizantes orgánicos, está en segunda ronda de financiación y tiene una gran penetración en el sur de España. Su lider, Enrique Cat fue denominado en la lista Forbes 30 under 30 del año pasado (https://www.teamlabs.es/en/node/1301Este año, por ejemplo, tenemos otras tres jovenes graduadas en LEINN que también han entrado en esta lista con diferentes proyectos de impacto social.  Gala Freixa, co-fundadora de Sheedo Paper, ‘start-up’ ecológica que fabrica un papel artesanal a partir de fibras de algodón reutilizadas de la industria textil que contiene semillas en su interior;  Eider Etxebarria, co fundadora de BiziPoz, llevan más de 3 años fomentando el envejecimiento activo; y June Arrieta, cofundadora de Zocco Handmade, un proyecto que apoya a mujeres en riesgo de exclusión a través del empleo y la formación, elaborando complementos de moda únicos (https://www.teamlabs.es/en/blog-teamlabs/three-leinners-recognized-forbes-list-30-most-talented-young-people-spain)

Esos son nuestros éxitos, valorados dentro del marco del emprendimiento básicos. Personas que generan valor en el tejido empresarial. Pero, para nosotros, el éxito es el aprendizaje. Nosotros nos responsabilizamos en que aprendan, ese es nuestro éxito. Obviamente, cuánto más hagan, cuánto más dinero y clientes muevan, aprenderán mejor. Sin embargo, parte de los grandes éxitos son también los grandes errores que puedan ocurrir dentro de las empresas, las disfuncionalidades de los equipos a lo largo de los cuatro años. Son las heridas de guerra del emprendedor en equipo. Es fundamental que suceda. Nuestras peleas, conflictos, dificultades dentro de los proyectos son oro para lo que tenemos que hacer.

¿Cuál es el rasgo diferencial entre este modelo formativo y el tradicional?

Es radicalmente distinto. Hay dos muy obvios. Uno es la realidad:

aquí todo es real. Montan una empresa real, con un CIF real, pagan impuestos como todas las empresas, facturan, tienen multas de IVA. Todo es real. Los clientes son reales y, por lo tanto, no hay simulacros. La otra es el equipo. El aprendizaje en equipo es completamente disruptivo, distinto. No estamos preparados muchas veces como sociedad a mantener una filosofía de colaboración, de compartir, de diálogo, de escucha, de empatía. Nosotros creemos que esa va a tener que ser filosofía del futuro, vamos a necesitar establecer alianzas dentro de las organizaciones, internamente y externamente. Y aquí se aprende a hacerlo. Una parte de esto es nuestra filosofía de las empresas humanas. Empresas hechas por personas para los humanos. Creemos que las empresas son herramientas de transformación social con un papel importante en la sociedad. Y luego que las empresas son espacios de aprendizaje y desarrollo personal y profesional para las personas. Entonces, las empresas tienen que tomar en serio que tienen que ser espacios de desarrollo para las personas.

Los chicos salen con enfoque social, de sostenibilidad, de compromiso…

Sí. Al final entras con 18, gente con muchas ganas de hacer muchas cosas. La idea es que durante cuatro años entrenen a aportar valor a las empresas y dentro de sus equipos. Eso lo haces a través de conocerte mejor. O sea, al final la propuesta de marco universitario y es transformar de manera personal, a través de tu equipo y de tus clientes. Dentro de la propuesta también, me remito a la pregunta de antes, nosotros hacemos una cosa que se llama “Viajes de Aprendizaje”. Con esta filosofía de que el mundo es muy pequeño y tenemos que aportar valor a todo el mundo, hacemos viajes de aprendizaje. A Finlandia y a Berlín el primer año, un mes y medio; a San Francisco o a Nueva York, el segundo durante un mes; y el tercero, vamos cuatro meses a Asia, dos meses a China y dos meses a India.

PALVOA es uno de los emprendimientos de estos jóvenes emprendedores

¿Eso está dentro del plan de estudios?

Está dentro del plan de estudios. Los entrenamos a ver otras realidades socioeconómicas. En esas realidades socioeconómicas, una de las cosas que entrenas ahí es seguir aportando valor en lugares donde no conoces las mentalidades.

¿Para ir tienen un convenio con una institución en particular?

Nosotros tenemos convenios, los generamos. Eso forma parte de nuestro trabajo como emprendedores. Nosotros al final no somos docentes, somos emprendedores que acompañamos los procesos de empresa. Entonces, nosotros como profesionales generamos acuerdos, montamos espacios allí también de la misma composición. Con programación, con la gente de allí, con el ecosistema de allí. Pero ellos desarrollan su negocio. Ellos se pagan su propio viaje. La empresa paga el viaje. La matricula paga el vuelo, en cambio, la empresa paga todos los gastos de alojamientos y de dietas de los socios allí.

¿Cuál es la media anual de egresados?

Tenemos 36, 40, 60 u 80 por generación. Con ellos montamos dos o tres empresas por curso. Los egresados son los que han entrado. Empiezas una generación y con esa generación vas cuatro años.

¿Cuáles son las prácticas que realizan como emprendedores?

Las empresas, en una generación, por ejemplo, tenemos siete empresas. En Madrid, tenemos doce en cuarto; cuatro en tercero, cuatro en segundo y cuatro en primero. En Barcelona, tenemos dos en tercero, tres en segundo y tres en primero.

¿Las mismas empresas que empiezan terminan?

Exacto. La idea es que tu te entrenes a madurar con este equipo. Es distinto tener cuatro equipos durante doce meses cada uno que haber tenido un único equipo durante cuatro años.

¿Cuántos miembros conforman el equipo?

De 18 a 20 personas empiezan, perfiles muy variados, recién acaban el bachillerato, o que vienen de otras carreras universitarias; algunos con ideas preconcebidas, otros sin ideas concretas; algunos con experiencias deportivas de equipo; chicas y chicos; personas con toda su diversidad. Hay gente que se caen a lo largo del proceso. No es fácil gestionar la libertad de una propuesta como LEINN. Estamos generando una entrada en el mercado laboral a chicos y chicas de 18 años. Compiten con el mercado real. No hay facilidades. Todo es real. Y aprendemos de todo lo que sucede.

¿El mecanismo de diferencias de trabajo en equipo también lo trabajan?

El mecanismo es el diálogo. Los entrenamos a dialogar. Y ahí es donde se acuerdan todos los pactos de socios, distribuciones de empresa, estrategia de proyecto, política salarial – si la hubiera-, retribuciones, dietas.

¿Este año cuántas personas han salido?

Berta Lázaro explicándonos los principios rectores de TeamLabs

De los más de 300 graduados de LEINN, el 97% está trabajando actualmente. El 35% en sus propias start-ups y el 62% restante se han incoporado a empresas que ven valor en su perfil profesional. El 71% de los egresados que se incorporan en corporaciones trabajan en proyectos ligados a la innovación; habitualmente jugado un rol activoen el desarrollo de negocio y en la gestión de procesos y proyectos de innovación.

No todo el mundo sale emprendedor; todo el mundo sale sabiendo crear valor. En tu propia empresa o en otras empresas. La gente que trabaja en otras empresas tiene puestos muy variados. Al final, son perfiles muy transversales, que han vivido de todo, han gestionado una empresa y tienen una visión muy holística de la empresa. Hay personas trabajando en RRHH, otras en departamentos de innovación e incluso algunos creando nuevas profesiones en las organizaciones. Se han creado departamentos de talento y departamentos de experiencia de usuario. Son agentes de cambio dentro de las organizaciones, con puestos más o menos definidos, pero siempre ellos tienen una propuesta proactiva.

¿Cuáles son los principales desafíos como laboratorio y como grado?

El mayor reto que tenemos es el de llegar a los jóvenes. Saber qué tienen en la cabeza. Que se crean que lo que está por venir es algo desconocido e inaudito en la historia. Que sepan distinguir lo qué quieren y cómo lo quieren. Creo que tenemos un reto ahí con los jóvenes.

¿Cómo crees que se tiene que hacer eso?

No creo que hay truco. Creo que hay un despertar básico. A todos nos han dicho que éramos unos descarriados. Ahora nos toca decírselo a otros. Creo que toca tener la humildad de los adultos a decir que no sabemos y necesitamos a los jóvenes. Y ellos también nos necesitan a nosotros. Creo que el mayor reto es instalar esa humildad en todos los profesionales de hoy y de mañana. Entonces, como reto seguimos teniendo el reto de cómo nos damos a conocer, cómo se entiende esta nueva forma, este concepto de laboratorio de aprendizaje radical. Ese siempre es nuestro reto. Es complejo. Somos profesionales que queremos cambiar y que estamos dispuestos.

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